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El Team Building o “construcción de equipos”, es una de las herramientas claves en el desarrollo organizacional que busca formar equipos de alto desempeño y mejorar las relaciones interpersonales dentro de un grupo y, desde 2001 es mi gran pasión.

 

En diciembre de ese mismo año me lanzo como empresario. Cohesionar y motivar grupos corporativos organizando actividades y proporcionando buen ambiente se convierte desde entonces en mi prioridad.

 

Los años anteriores transcurren en Andorra y el Pallars Sobirá, ofreciendo actividades de natura y de aventura. Las empresas solían contratar estos servicios para dinamizar sus convenciones e incentivos, pero siempre quedaba la sensación de que faltaba algo. Un trekking de 3 horas por la montaña, una escalada en un rocódromo o un descenso de rafting por aguas bravas no siempre eran actividades aptas para todos los públicos. Algunos, con edades avanzadas o con menor forma física, se quedaban en el bar del hotel o animaban al resto desde la barrera. A ver, ¿se lo pasaban bien?, ¡sí claro!, ¿a quién no le gusta estar en la montaña a costa de la empresa en vez de estar en la oficina?. Sin embargo, no todo el mundo participaba en la actividad y de esta forma se perdía el objetivo y la esencia general del programa, ya que, como su propio nombre indica, debía realizarse en equipo.

 

Entonces estaba naciendo el concepto de team building y rápidamente pusimos en marcha el concepto: actividades aptas para todo el mundo. El trabajo en equipo, la estrategia, la comunicación, superar juntos un reto son parte importante en la cohesión del grupo. Naturalmente que volar en globo, o en helicóptero, o conducir un quad es divertido, incluso relajarse en las hamacas de una playa es genial para un sueco acostumbrado a la falta de sol. Pero para nosotros, la manera ideal de desarrollar grupos corporativos con actividades es retándoles a demostrar que son realmente un equipo.

Cuando en un briefing inicial comentamos que el objetivo del día es construir una catapulta para lanzar huevos lo más lejos posible, las caras de los participantes son todo un poema, y se puede leer en sus rostros “¿pero qué nos está diciendo este tío?”. Os aseguro que cuando, más tarde, comprobamos las catapultas de los equipos en un torneo para chequear cuál es la mejor, siempre acabo con clientes apoyados en mi hombro partiéndose de risa. Y eso no tiene precio.

 

Llevo ya 17 años haciendo sonreír y disfrutar a participantes de diversos sectores y empresas de cualquier tamaño. Muy cerca de las dos décadas fortaleciendo el trabajo en equipo durante convenciones, incentivos y cursos de formación. Porque no es una cuestión exclusiva de pasarlo bien: hay que potenciar la mejora en los grupos de trabajo. Ello puede hacerse desde varias perspectivas, pudiendo confluir entre ellas: definir objetivos, definir roles, resolver problemas, relaciones interpersonales, … lo cual repercute en aspectos tan significativos como la comunicación asertiva, el buen ambiente entre los miembros de los equipos, la escucha activa, el liderazgo y un largo etcétera.

 

Fides somos referente en el desarrollo de equipos de alto rendimiento, y en todos estos años de colaboración en ese ámbito, he podido comprobar de primera mano los beneficios de actividades de team building en la alineación de estos equipos tanto entre sus integrantes como con la misión, visión y objetivos de las empresas.

 

Pau Marqués